“Todas las mañanas, Cristina se acuerda y me dice: ‘¡Qué vicepresidente me pusiste, Néstor!’.” Esto no lo dice un humorista imitando al ex presidente, sino el propio Néstor Kirchner en un acto público, y –para completar su desprecio institucional– lo hace el mismo día en que Julio Cobos está en ejercicio de la presidencia. Esto sucedió ayer en su discurso durante la asunción de Hugo Moyano al frente de la CGT por un nuevo período.
La buena noticia es que volvió María Elena. La mala, que siguen vigentes muchas de las oscuridades y mezquindades que ella denunció desde su lucidez artística. María Elena Walsh nunca dijo que volvería y sería millones como esa Evita que retrató como nadie a pesar de mirar con poca simpatía al peronismo.
Osvaldo Juan Zubeldía llegó a Estudiantes de La Plata en 1965. Encontró un club devastado y se puso a trabajar. La palabra “trabajo” nunca fue bien medida en fútbol. Están los que –whisky en mano– dicen “trabajar, trabajan los que hombrean bolsas en el puerto”. Y los otros que –carpeta y Gatorade en mano– dicen “sin trabajo nada se puede”. Si bien el fútbol de hoy está más cerca de lo segundo, no es difícil imaginar lo que se pensaba de este juego a mitad de los 60.
¡Diga lo primero que se le ocurra! Era la consigna central de los analistas kleinianos de los 60. En siete años recorrí tres, todos miembros de la APA y todos, a mi gusto, satisfactorios, pese a las advertencias de Germán García, que no bien heredó la cartera de alumnos de Oscar Massota no paró de repetirme que yo era una víctima de la agresividad de la interpretación de la escuela analítica oficial. Después asistí por muchos años a un cuarto analista, también satisfactorio y, por azar, en camino hacia el lacanismo de la mano de la literatura: era dramaturgo y compartí su diván con Osvaldo Soriano y Rodolfo Rabanal.
Junta las manos, y los anillos de las manos, en la señal inconfundible de la imploración cristiana. Ladea apenas la cabeza: es su gesto predilecto. Y esboza con estrategia su sonrisa irresistible. Es Cristina, la presidenta argentina, que ha llegado un poco tarde a la reunión de los mandatarios del mundo, a la foto conjunta que van a tomarles para imprimirla en tiempo presente (noticia del día: la plena actualidad) y a la vez para legarla al futuro (el destino de los hechos trascendentes: la difusa posteridad).
Tienen su encanto esos viejos tratados sobre temas medio filosóficos medio estrambóticos: Sobre la rectitud; Acerca de la generosidad; Estudio del carácter del hombre público, y así por el estilo. ¿Por qué ya no se escriben ni se publican, eh? ¿Por qué ya no nos dan consejos para ser rectos y generosas y sobre todo para saber por qué somos como somos? O tal vez yo sea muy poco culta y no me haya leído todo pero todo lo que veo en las librerías y en las bibliotecas.
00:02 | Discriminado, lo que se dice “discriminado”, nunca me he sentido. Y sin embargo... Cada vez que viajo en avión, pequeñas lucecitas de colores se prenden a mi paso y alarmas, que tal vez sólo yo oigo, alertan a los servicios secretos de todas las potencias. Ahora que van a cerrar Guantánamo no me preocupo tanto, pero de todos modos voy siempre provisto de mis mejores credenciales.
00:10 | Acaba de terminar Tecnoescena, un festival de teatro y tecnología. El teatro –que tiene licencia para robarle al presente casi cualquier cosa, incluso sus lucecitas de colores– puede también prescindir alegremente de toda tecnología.
00:33 | Una serie de festivales literarios, inconexos entre sí, me llevaron por Buenos Aires, el DF mexicano y San Pablo en menos de una semana. Fue una especie de raid por las ciudades más grandes del mundo. Como en un mal sueño, se me mezclaron y sumaron y superpusieron todas esas autopistas de circunvalación, la General Paz, el Periférico, las rodovías paulistas, los kilómetros y kilómetros de embotellamientos, las distintas combis, los frenazos, la sensación de que ya por fin terminaron de asfaltar la superficie terrestre.
00:38 | Fui invitado a la Universidad de Campinas del estado de San Pablo, a un coloquio internacional sobre la obra de Michel Foucault. El pobre filósofo no puede descansar en paz. Hace treinta años ya dijo que ciertos temas lo tenían hastiado por lo previsibles que eran y que intentaría cambiar de rumbo. El lo hizo, pero muchos de sus devotos no. Lo siguen usando para justificar sus currículum y puntajes en la carrera académica.
00:46 | Aunque dentro de los calabozos que yacen en la etimología de la palabra “crisis” estén encerrados conceptos tan inquietantes como “cercenar” o “degollar”, no viene mal definirla con su apocada acepción médico-biológica: “mutación considerable que acaece en una enfermedad”. Que el mundo cursa una crisis es evidente, y que está enfermo, no lo es menos. Por lo pronto, en el sentido de la capitulación momentánea de la política, reducida a la costumbre de administrar el desengaño, a manos de la ciencia, que tiene muchos problemas que resolver y no tiene ningún proyecto que la dirija.
00:50 | La debacle financiera golpea a la economía real y la estabilidad cotidiana se ve amenazada. La ilusión inicial de algunos que impulsados por su expresión de deseos suponían una rápida recomposición o bien creían quedar ajenos a su impacto quedó disuelta.
00:57 | La ciudad de Nueva York amaneció empapelada con afiches de la revista 33th The-bate en los que figuraba la fotografía de un gigantesco King Kong alzando los brazos de un Barack Obama vencedor. “Triunfo gorila en los Estados Unidos”, anunciaba con letras de molde el enorme titular.
Para no asustar con el título “Sade en Kirchner”, empezaré recordando que en abril de 1963 Jacques Lacan escribió como prefacio del libro de Sade, La filosofía en el tocador, el ensayo Kant avec Sade, traducido como “Kant con Sade” e interpretado como “Kant es Sade” o “Sade en Kant”.
Quienes secuestraron a la enfermera argentina de Médicos sin Fronteras, Pilar Bauzá, en la caótica Somalia, son calificados indistintamente como grupos organizados de delincuentes comunes, pandillas o clanes milicianos. Piratas terrestres que hicieron del robo, del cobro de rescate por secuestros y del “peaje”, tanto humano como de mercaderías, su forma de sustento.
“Puede que haya suspensiones”, dijo Néstor Kirchner el jueves pasado. El ex presidente en funciones debería saber que las suspensiones son parte de la realidad de miles de empleados del sector automotor y del sector de la carne en el que, además, hay despidos.
Ahora que se fue a Washington y al Maghreb, debe decirse que hay algo en el fondo sano y positivo en esto que hace Cristina Fernández. Recibe y saluda a los extranjeros y sale de viaje por el mundo. Ese lugar de ella es donde el rústico primitivismo de su marido queda expuesto.
Dicen que los egipcios inventaron ese género escultórico, que los etruscos lo perfeccionaron, que lo sublimaron los griegos y que los romanos, convertidos en aplastante imperio, abusaron de él, como de tantas otras cosas, para dejar bien en claro que siempre iban a dominar el mundo.
En un país tan entretenido como la Argentina, donde nadie está a salvo, el poder real tiene, al menos, un par de detalles a favor: cierta tradición nativa en impunidades varias y un ejército de fusibles humanos listos para saltar en caso de peligro.
Luego de la grotesca inauguración –que pareció la de una unidad básica– y una vez que se hubieron retirado los funcionarios, el Festival de Cine de Mar del Plata comenzó a funcionar regularmente. Con su fiel audiencia de jubilados y estudiantes, la muestra sigue cumpliendo una función esencial.
Me habré convertido en columnista? Quiero decir: desde hace cierto tiempo me dedico a leer con sumo placer a columnistas, cronistas, articulistas, y otros representantes de los antiguamente llamados géneros menores.
La reunión del G-20 en Washington establece las líneas fundamentales de una nueva estructura de gobernabilidad global, tras la agudización de la crisis financiera estadounidense y el sumergimiento de la tríada del capitalismo avanzado (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) en una recesión con características deflacionarias.
Hay algo entre gracioso y patético en cierta insistencia del periodismo cultural, que pretende reforzar el atractivo de un artículo o captar la atención del lector poco entendido (es decir, el menos interesado en leer suplementos literarios o revistas de cultura) presentando a un escritor como “eterno candidato al premio Nobel”.
Obama necesita que los norteamericanos compren autos. Kirchner necesita que los argentinos compren… pesos.Pero así como una fábrica de autos puede decidir cuántos autos fabrica, pero no cuántos vende, un Banco Central puede decidir cuántos pesos emite, pero no cuántos pesos quiere la gente. Y paso a explicar.
La incertidumbre alimentada por la crisis global envuelve el ambiente preelectoral en la Argentina.
La reapertura de la causa por el asesinato de José Ignacio Rucci contribuyó a que se formularan diversas hipótesis acerca de quiénes fueron los autores del crimen.
La realidad no tiene forma, salvo la que le otorgan nuestros sentidos. En ese punto, no somos los reyes de la percepción: carecemos del olfato de las bestias de presa; apenas tenemos dos ojos cuando la mosca tiene un espectro diamantino de diez mil; escuchamos casi nada, menos que el perro del vecino.
Voy camino a un cementerio en Madrid siguiendo los pasos de Carlos Ma. Ocantos, el escritor argentino del que poco o nada se sabe. En el camino me desayuno de las noticias: la primera plana de todos los diarios anunciaban que el juez Garzón estaba a punto de conseguir la exhumación de los restos de García Lorca.
